LA HISTORIA CONTINUA...
Ya estamos en el otro año, ya han pasado varios días de aquellas primeras conversaciones que tuve con el burro Eugenio.
Y ¿ qué me lleva hoy a que siga hablando de él, tal vez una sonsera, tal vez una causalidad, o tal vez nomas creer que los animales saben mucho mas de lo que nosotros pensamos.
Pero el hecho es que esta mañana me cruzo con mi cuñado, el del caballo con mañas, ¿se acuerdan?, y me parece que ya se que se están imaginando lo que me dijo, si eso:
-Eh Miguel, -me grita- hice todo lo que me dijiste y anduvo fantástico.
-No seas exagerado –le digo.
-Sí, -me dice, entusiasmado- atraqué el carro frenando la rueda con el cordón de la vereda. Y lo sacaba marcha atrás y arrancaba, verdaderamente dio resultado.
Hice como me dijo… antes de llegar a las líneas blancas, bajaba del trote a paso de hombre y mientras le hablaba las pasaba. Gracias cuñado gritó.
Sí, con cosas bien sencillas, se acuerdan me sacó a mi del paso, y también, con cosas bien sencillas sacó del paso a mi cuñado.
Con esa sencillez seguimos hablando y hoy quedamos en tocar un tema más sencillo aún, ¿se acuerdan que me dijo que toda la naturaleza habla y que tendríamos que escucharla?
Por eso la primer pregunta que le hago, es directa, a quemarropa:
-¿Porqué dice Eugenio que tenemos que escuchar a los animales?
Que respuesta dará Eugenio, mañana la sabremos; pero antes el cuento cordobés:
Una noche iba corriendo un negro totalmente desnudo y otro le grita:
-¿Te asaltaron?
-No si vuá sé Tarzán.
jueves 22 de febrero de 2007
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