viernes, 9 de febrero de 2007

CUANDO MIGUEL SE QUEDA CON EL BURRO (III)

MUERE DON RAMON (continuación)
...cuide a Eugenio, que cada tanto llévelo a dar una vueltia por el campo, él le va ha indicar. Y si alguna vez usted necesita algún consejo o ayuda, pídasela a Eugenio, y si se lo da, no haga como yo, que por no hacerle caso me estoy muriendo.
¿Cómo? –pienso- ¿ me está diciendo que el burro me va ha indicar, que el burro me va ha aconsejar, que me va ha ayudar?
-Y ya perplejo le pregunto- ¿Qué, no me va ha decir que este burro habla?
-Si…-me contesta, ya casi sin aliento.
Hummm, -pensé- a este don Ramón todavía le dura la curda.
Todavía estaba enfrascado en este pensamiento cuando escucho llegar la ambulancia, baja el médico y antes de que pise el umbral de la puerta se lo escucha decir:
-¡Otra vez viejo!
Apenas pasa la puerta y lo ve, grita:
-¡Urgente, hay que cargarlo!
Todo se hace tan rápido, bajan una camilla, lo cargan y se lo llevan.
Si otra vez se lo llevan a don Ramón, esta vez solo, muy solo, afuera no hay, ni vecinos curiosos.
Los únicos que vemos como se lo llevan somos yo y Eugenio, o si prefieren mejor el burro adelante, Eugenio y yo.
Mañana, última parte de este principio de historia de cuando Miguel se queda con el burro, y ahí va el cuento cordobés:
Saca el preso una lima larguísima de un pan felipe y el compañero de celda impresionado le dice:
-Negro que “limón”, ¿te pensai rajar?
-No si me vuá a se una sangría...

"Sangría: bebida hecha de vino y limón"

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